 |
| Heras
se ha convertido en un "hombre
Vuelta" |
 |
|
La Vuelta a España
llega a su edición número 60
en las mejores condiciones posibles. Los responsables
de Unipubic, la empresa organizadora de este
evento, no andaban confundidos cuando se les
ocurrió, en 1995, cambiar las fechas
y pasar de abril y mayo a septiembre. Quienes
vaticinaban el final de una de las tres grandes
rondas por etapas del mundo se equivocaron
del todo.
Es más, gracias
a ese cambio de fechas, que en su momento
pareció insólito -se pensaba
que una prueba tan tardía en el calendario
ciclista iba a estar falta de estrellas que
animasen la carrera- ahora podemos decir que
la Vuelta a España está más
reforzada que nunca, y superando en nivel
al Giro de Italia.
Apuesta por etapas
cortas
Este estado gozoso se
debe a que la Vuelta ha intentado en los últimos
años apostar por el ciclismo de futuro,
el que nos habla de espectáculo: etapas
cortas y nerviosas, mucha montaña,
mucha contrarreloj y finales de infarto. Así
lo demuestra la edición que comienza
el 27 de Agosto y finaliza el 18 de Septiembre.
Además de lo espectacular que pueda
ser o no ser el recorrido, los actores fundamentales
de cualquier prueba ciclista son los propios
corredores. Ellos son los que deciden si una
etapa va a ser dura o va a ser tranquila.
En el Tour, cualquier
etapa es importante porque la ronda francesa
está elevada a la categoría
de mito y cualquier cosa que suceda en la
carrera pasará a los anales de la historia
del ciclismo. En la Vuelta a España
tenemos, porqué negarlo, a un pelotón
de ciclistas españoles que se dejan
la piel en cada curva, en cada descenso, en
cada subida... Son ellos los que, ayudados
por un recorrido agraciado, hacen más
grande la prueba. Porque la verdad, si revisamos
los últimos años, desde que
se celebra en septiembre, a la Vuelta no han
venido los mejores, si no los que durante
el resto de la temporada no habían
colmado sus aspiraciones, y esta edición
no será diferente.
Así llegó
Jan Ullrich en 1999. Tras no poder participar
en el Tour por una lesión, el alemán
trajo a la Vuelta prestigio y la Vuelta le
recompensó con una victoria final servida
casi en bandeja, temerosos todos de que Ullrich
se fuera de España con la cabeza baja.
Le sirvió para convertirse, años
después, en el mejor segundo de la
historia del Tour. El año anterior,
Abraham Olano lograba desquitarse de su espina
que le impedía rendir al cien por cien
en una vuelta de tres semanas y ganaba una
Vuelta a España gracias a su renta
en la lucha contra el crono. Y es que la Vuelta
es agradecida con quienes se portan bien con
ella. Si no, que se lo pregunten a Indurain.
La desdeñó
por el Tour durante muchos años y ella
no le correspondió como se merecía
el campeón navarro: con una victoria
final. Otros sí han sabido ver las
virtudes de la prueba española y han
logrado laureles inéditos en otras
carreras. Son los Jalabert (vencedor en 1995),
Zulle, (vencedor en 1996 y 1997), Dufaux (dos
veces podio), y más lejanos en el tiempo
quedan Sean Kelly y Marco Giovannetti. Todos
ellos estarán agradecidos a la ronda
española.
|